Manejar el dolor con intervencionismo

 

El alivio del dolor crónico puede parecer, para quienes lo sufren, una meta inalcanzable, sobre todo cuando la medicación o las terapias físicas no tienen éxito… Pero todavía hay esperanza. El manejo intervencionista del dolor utiliza técnicas innovadoras de forma mínimamente invasiva para mejorar la calidad de vida. Estas estrategias se usan tanto para el diagnóstico como para el tratamiento del dolor y van desde infiltraciones y bloqueos nerviosos hasta procedimientos de radiofrecuencia, pero independientemente de la técnica empleada el objetivo es el mismo: interrumpir la transmisión de señales dolorosas, minimizar el discomfort, y así evitar cirugías o la toma de medicaciones potentes.

En España son cada vez más los médicos rehabilitadores que practican procedimientos intervencionistas en los Servicios de Rehabilitación. Es necesario saber que existen indicaciones pero también algunas contraindicaciones específicas para llevar a cabo estas intervenciones por lo que siempre se debe consultar con un profesional que tenga acceso a la historia clínica del paciente y sepa interpretarla, preferiblemente un médico rehabilitador.

Algunas de las técnicas más habituales se explican a continuación.

  • Infiltraciones intraarticulares: se usan para diagnóstico y tratamiento del dolor con origen en patologías articulares como artrosis, capsulitis, síndrome facetario, etc.

  • Bloqueos nerviosos: en este caso se “apaga” temporalmente la señal dolorosa en la zona de distribución del nervio en cuestión, esto permite el diagnóstico, tratamiento e incluso acercarnos al pronóstico de cara a otra intervención.

  • Inyección en puntos gatillo: para el alivio de áreas dolorosas musculares, dolor miofascial, etc.

  • Inyección de toxina botulínica: esta neurotoxina actúa provocando debilidad muscular, por ello se usa en dosis controladas para tratar la rigidez muscular, espasticidad, contracturas, puntos gatillo…Y se puede aprovechar su efecto sobre la liberación de acetilcolina para situaciones como hiperhidrosis, sialorrea, etc.

  • Radiofrecuencia: una corriente eléctrica calienta un área del nervio cesando las señales dolorosas en el territorio correspondiente, con una duración de 6 a 12 meses o incluso de años.

Estas técnicas aplicadas en distintas localizaciones del cuerpo por separado o incluso combinadas, tratan de proporcionar una solución al dolor del paciente desde un punto de vista global, entendiendo su patología y buscando la forma de abordarla en su totalidad. Así, puede que el tratamiento sea corto con un alivio inmediato o que tenga un curso más largo, pero el resultado es el mismo: para el paciente, mitigar su dolor ya no es una meta inalcanzable.

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